A través de distintas líneas de trabajo se fue desarrollando el proyecto de integración para las familias, ubicadas en Santiago y Villa Alemana. El proceso implicó la coordinación con el Estado y ACNUR y el compromiso del equipo de trabajo de la Vicaría conformado para esta misión. Hoy, algunos de ellos nos comparten sus experiencias al haber sido parte de este proceso.
Para Ana Luisa Muñoz, coordinadora del proyecto, esta experiencia estuvo marcada principalmente por "el diálogo permanente con otros actores", como gobierno locales, comunidades religiosas, comunidades de base, instituciones gubernamentales, civiles y el mundo privado. También estuvo presente la "acción reflexiva que pone en el centro a la persona, por tanto es flexible a las adecuaciones técnicas necesarias para el cumplimiento de los objetivos que pretendía, por una parte otorgar seguridad y paz a los refugiados y desde un enfoque de derecho e intercultural, favorecer su integración a la sociedad Chilena".
"Desde una mirada personal ésta fue una experiencia intensa y maravillosa que me ha hecho crecer, fue una aventura acompañar el caminar de estas familias, con sus tropiezos, caídas y alegrías. Me permitió conocer a cada uno de mis compañeros y compañeras, particularmente a aquellos que venían de otras culturas, que compartían otra religión y que también estaban en un proceso de integración en Chile. El diálogo y el encuentro durante estos dos años fue gratificante, un tiempo de "Aprehender", de capturar conocimiento con todos los sentidos, de creer y seguir creyendo", comenta Ana Luisa.
José Torres fue Gestor de Casos, del equipo de Macul , para él el acompañamiento de las familias sirias en su proceso de integración a Chile fue una tarea ardua con aprendizajes continuos. "La comprensión de un contexto sociocultural distinto, es la base para la implementación de un programa dirigido a una población donde el desplazamiento forzado es una característica común, por tanto, el desarrollo del trabajo con la red local desde una perspectiva intercultural y con enfoque de derecho, se transformó en un facilitador importante en la generación de espacios inclusivos en los diferentes ámbitos de integración".
Para Nasarat Guerra, intérprete, haber sido parte del programa fue un gran orgullo personal y profesional. "Me dio la oportunidad de reconocer nuevamente que nuestra sociedad necesita seguir avanzando en el desarrollo de políticas públicas para aprovechar la riqueza intercultural e integración social que se vive día a día en nuestro país. Si bien es cierto, el idioma extranjero es en un comienzo una barrera de comunicación, nos obliga como sociedad, a ser más empáticos con quienes ven en Chile una nueva oportunidad de vivir. Pude comprobar que una simple sonrisa aún se convierte en signo de bienvenida. Me quedo con el corazón lleno de satisfacción por el trabajo que realizamos en un equipo de profesionales comprometidos con el desafío de construir un mejor Chile".
Para Paola Concha, intermediadora laboral en Macul, esta fue una oportunidad de fortalecer el don de servicio, "estoy agradecida de la experiencia, del equipo de trabajo, y sobretodo agradecida de las familias sirias que me permitieron ser parte de un trocito de sus vidas. Para mi, la vida es un aprendizaje continuo".
Agradecemos a cada una de las personas que fueron parte de esta misión, que con su trabajo y entrega ayudaron a la integración de las familias sirias en nuestro país.