Este programa acompaña a madres y padres adolescentes con el fin de aportar al mejoramiento de la calidad de vida de ellos y de sus hijos. Esto se potencia a través de un trabajo con la comunidad orientado a apoyar a los jóvenes que han sido padres tempranamente y también de prevención del embarazo adolescente.
Para ello se promueve la participación de las jóvenes en acciones educativas que contribuyan al fortalecimiento del vínculo con sus hijos. Se potencia el desarrollo de habilidades de crianza y estimulación y fortalecimiento de su red de apoyo social y se las acompaña en la elaboración de su proyecto de vida.
Destinatarios del programa: Madres adolescentes, sus hijos e hijas menores de dos años y también sus parejas, cuando están presentes.
Destinatarios Directos: 600 madres adolescentes y sus hijos.
Monitoras: El programa cuenta con 180 monitoras que trabajan voluntariamente con las jóvenes madres.
Localización: El programa se desarrolla en las zonas Norte y Sur de la Arquidiócesis de Santiago.
Zona Norte: Comunas de Lampa, Conchalí, Quilicura, Huechuraba, Renca, Recoleta; Colina.
Zona Sur: Comunas de El Bosque, San Joaquín, San Miguel, La Cisterna, Lo Espejo, La Granja, La Pintana, San Ramón y Pedro Aguirre Cerda.
Equipo de trabajo: 1 profesional de las Vicarías de Pastoral Social y de los Trabajadores y 2 profesionales que se desempeñan en cada una de las zonas donde se desarrolla el programa:
Inversión: $29.145.000 para el año 2006.
Procedencia de los recursos: Aporte anual de Fundación Anide.
Duración: El programa se ha desarrollado durante 13 años en forma permanente
MáS SOBRE EL PROGRAMA de Apoyo a la Paternidad Adolescente
Descripción:
Este programa busca enfrentar la escasez de iniciativas comunitarias de acogida a embarazadas, madres y padres menores de 18 años, sus hijos e hijas, desde una perspectiva de trabajo comunitario, promocional y participativo. La situación de vulnerabilidad de estos grupos está condicionada por las fuertes tensiones que enfrenta la adolescente y que se traducen en el debilitamiento de su soporte social, baja autoestima e insuficientes habilidades parentales.
De este modo, se cuenta con el apoyo de equipos de trabajo comunitario, compuestos preferentemente por mujeres voluntarias que se han capacitado en materias referidas al desarrollo de la infancia y la adolescencia, contextualizadas en el ámbito del embarazo temprano.
La estrategia de intervención considera la concurrencia de grupos de monitoras para la realización de visitas domiciliarias educativas que promuevan la estimulación temprana de hijos e hijas de madres adolescentes y la elaboración de proyectos de vida de las jóvenes, además de la coordinación de talleres formativos para estas últimas, en perspectiva de fortalecer su autoestima y soporte social.
Junto a ello, especial atención recibirán también aquellos ámbitos relacionados con la generación o fortalecimiento de capacidades para la superación de la pobreza, en que se encuentra un grupo significativo de madres adolescentes, atendiendo en particular al desarrollo educativo, capacitación laboral y acceso a servicios y subsidios.
En este programa también tienen un rol importante los equipos de monitoras voluntarias vinculadas a la pastoral solidaria de sus parroquias, que sensibilizadas frente a esta realidad y con un claro sentido de pertenencia territorial, participan en procesos de formación y acompañamiento que les habilitan para realizar tareas de apoyo en sus propios sectores.
Líneas de trabajo
El trabajo desarrollado hasta hoy implica tres líneas centrales: visitas domiciliarias, talleres formativos y acciones comunitarias.
La visita domiciliaria se realiza para trabajar directamente con las madres, padres y niños/as donde desarrollan las siguientes temáticas:
· Estimulación temprana: se entrega a la madre cada mes una cartilla en la que se indican un conjunto de actividades que debe reforzar con su hijo o hija para un desarrollo psicomotor normal, del mismo modo las monitoras están capacitadas para aplicar una pauta breve que indicará el nivel alcanzado por el niño o niña en los distintos ámbitos a medir. Mas allá del nivel de desarrollo alcanzado es importante a través de esta práctica reforzar el vínculo afectivo de la madre y el padre con su hijo.
· Proyecto de vida: las monitoras establecen relaciones de cercanía con las adolescentes que les permiten conversar con las jóvenes y sus parejas respecto de sus sueños y proyectos futuros, la monitora actúa como un espejo que les permite mirar su vida y proyectar. Como ya lo mencionábamos ellas conocen los recursos locales y pueden orientarlas respecto de las posibilidades que tienen para concretar estos proyectos.
· Trabajo con familia: los padres y familiares de las jóvenes que viven con las adolescentes tienden a conducir la vida de la joven y a normar las pautas de crianza que debieran establecer con el niño o niña. El trabajo de las monitoras en este sentido tiene relación con el apoyar a la madre adolescente a hacerse cargo de su hijo o hija y a asumir las tareas de crianza con su pareja. Por esta razón las conversaciones con las abuelas en las primeras visitas son frecuentes y tienen relación con delimitar las responsabilidades de la crianza y el permitir que los varones progenitores colaboren en ella, independiente de la situación de la pareja.
· Prevención de maltrato: Con frecuencia en las adolescentes se producen situaciones de maltrato hacia sus hijos lo que se refleja en un comportamiento negligente, descuido en sus horarios de alimentación, descuido y falta de higiene, mayor frecuencia de patologías, pocas normas y límites.
Al provocarse alguna de estas situaciones las monitoras deben aumentar la frecuencia de las visitas y en conjunto con la joven y su familia ir poniendo normas y límites que colaboren en revertir esta situación
· Crianza Compartida: Se promueve que el progenitor pueda participar de la visita de tal modo que comprenda la importancia de la estimulación y su apoyo afectivo en el desarrollo de su hijo o hija.
· Orientación para insertarlas en redes sociales: A partir de las necesidades detectadas por las monitoras, se entrega información y se refiere a las jóvenes a las instituciones pertinentes a fin de que puedan obtener apoyo social.
El Programa Día a Día:
Los equipos locales de monitoras participan en espacios de capacitación y perfeccionamiento técnico-metodológico implementados por el equipo profesional del programa, que estarán orientados hacia el fortalecimiento de habilidades educativas para el trabajo con madres adolescentes y sus hijos, así como para la coordinación con instituciones, organizaciones y grupos del entorno.
Las actividades centrales con los destinatarios finales del proyecto, que entre otros supone: ciclos anuales de visitas domiciliarias educativas; talleres formativos con madres adolescentes y progenitores, reinserción escolar, prevención de embarazo, eventos educativo- recreativo y talleres con padres.
La estrategia de esta línea considera la participación de una monitora capacitada por especialistas en desarrollo infantil y juvenil, que atiende en forma personalizada a la embarazada o madre adolescente y su hijo en el domicilio de ambos. Se trabajará también con el padre, especialmente cuando viva con el niño o la niña, procurando que al menos esté presente en una de las visitas domiciliarias realizadas.
Se inicia así un programa de visitas periódicas y regulares, con frecuencia mensual y con una duración aproximada de 1 hora, en la que se realizan actividades e intercambian ideas relacionadas con la crianza y necesidades de desarrollo de niñas y niños menores de 2 años, especialmente las vinculadas al ámbito afectivo. Se promueve también la confección de material de estimulación preparado por la madre y el padre con apoyo de la monitora.
Por otro lado, se implementa una línea de trabajo con embarazadas, madres adolescentes y algunos progenitores, complementaria a la línea de visitas domiciliarias educativas, en la que se estructuran espacios de trabajo colectivo para abordar aspectos de interés de las adolescentes, considerando temáticas asociadas a la prevención del maltrato infantil, crianza y estimulación infantil, desarrollo personal y proyecto de vida, sexualidad, derechos legales y beneficios sociales, entre otros.
Además, en las visitas domiciliarias educativas se refuerzan con la adolescente y su pareja, si la hay, contenidos de autocuidado y sexualidad responsable.
El trabajo comunitario que realiza este programa tiene como requisitos mínimos, la articulación de los grupos con consultorios de salud y el conocimiento de los recursos locales a los cuales las adolescentes puedan acudir a solicitar los beneficios que les corresponden. Se trata por tanto de una acción que desde sus inicios requiere de un diagnóstico comunal y de vinculaciones locales.
Efectos esperados / observados
· Hijos e hijas de madres adolescentes presentan un nivel de desarrollo normal de acuerdo a lo esperado para su edad.
· Madres adolescentes fortalecen habilidades de crianza, que les permiten atender adecuadamente las necesidades de desarrollo de sus hijos e hijas.
· Madres adolescentes avanzan en la definición y materialización de su proyecto de vida.
· Progenitores sensibilizados y con habilidades fortalecidas para participar en tareas de crianza y estimulación de sus hijos e hijas.
· Madres adolescentes se reinsertan o permanecen en el sistema de educacional formal.
· Madres adolescentes, sus familias e hijos e hijas acceden a red de apoyo socioeconómico y legal según necesidades específicas.
· Madres adolescentes, progenitores y sus hijos e hijas participan en espacios de carácter educativo-recreativo.
· Madres adolescentes participan en espacios de fortalecimiento de su autoestima y soporte social y proyecto de vida.
· Monitoras voluntarias fortalecen su formación técnica y metodológica para la elaboración, implementación y seguimiento del trabajo con madres adolescentes, progenitores, sus hijos e hijas.
· Organizaciones de monitoras consolidadas se coordinan a nivel zonal, se vinculan activamente a redes locales y gestionan recursos para sus actividades.
· Espacios de intercambio, reflexión y sensibilización establecidos en torno a la temática del embarazo en la adolescencia y desarrollo infantil con instituciones y organizaciones locales.
Indicadores de impacto:
· Hijos e hijas de madres adolescentes presentan un nivel de desarrollo motor, lenguaje, y desarrollo socioemocional de acuerdo a lo esperado para su edad.
· Madres adolescentes conocen las necesidades de estimulación de sus hijos e hijas de acuerdo a su edad.
· Madres adolescentes proporcionan a sus hijos e hijas un espacio de estimulación apropiado, que incluye juguetes, libros, material y didáctico, entre otros.
· Progenitores sensibles frente a necesidad de participar en tareas de crianza y estimulación de sus hijos e hijas.
· Progenitores reflexionan sobre su rol como padres jóvenes y reconocen responsabilidades en relación con la crianza de sus hijos/as.
· 90% de las madres adolescentes que se encuentran en el sistema educacional formal permanecen en él.
· 20% de hijos e hijas de madres adolescentes que estudian acceden a salas cuna o instituciones de educación pre-básica.
· 100% de las madres adolescentes y sus familias informadas sobre los beneficios sociales y subsidios a los que pueden acceder.
· Protocolos de derivación y seguimiento establecidos con el 50% de las instituciones y organizaciones pertinentes.
· Monitoras comunitarias con manejo de herramientas técnicas en las temáticas abordadas en procesos de capacitación.
· Monitoras comunitarias con habilidades de gestión interna: enfrentamiento no violento de conflictos, orgánica de funcionamiento y distribución de tareas, liderazgo democrático, comunicación abierta, entre otras.
· Monitoras comunitarias con capacidad de gestión autónoma y para ejercer liderazgos proactivos en el entorno comunitario.