Programa de Apoyo y Acogida a Niños Trabajadores
Acompañando y protegiendo a la infancia en riesgo
Este programa propicia espacios comunitarios organizados para niños y niñas trabajadores para que fortalezcan el desarrollo de sus capacidades y habilidades, como una forma de mitigar los impactos negativos que tiene en su desarrollo su precoz la vida laboral. Estimula su protagonismo, el autocuidado, los espacios educativos y la familia a través de herramientas recreativas para aportar al mejoramiento de la calidad de vida.
Más allá del consenso mundial sobre la necesidad de erradicar el trabajo infantil, comenzando por la eliminación de sus peores formas (prostitución, trabajos pesados, redes criminales…), la mantención de las condiciones sociales que alejan a los niños y niñas de la escuela, la familia y los espacios recreativos hace insuficiente declararse en contra de que los niños trabajen.
La ausencia de políticas integrales que consigan eficazmente proteger a los niños en riesgo social de esta vulneración de sus derechos, hace imprescindible desarrollar un espacio que los reconozca, los acompañe y les entregue herramientas que minimicen su vulnerabilidad social.
El trabajo infantil es un síntoma de la inequidad y de las desigualdades sociales que aún subsisten. Como tal, hay que resolver sus causas para lograr su eliminación. No es algo que se pueda decretar o erradicar simplemente mediante una ley o sobre la base de un programa acotado de intervención social.
En el mundo trabajan 250 millones de niños. En Chile, cerca del 2% de niños, niñas y adolescentes (hasta 15 años) trabajan. En muchos casos como una forma de subsistir, de evitar maltratos desde sus familias o de ganar un espacio de dignidad que, como niños, se les niega.
UNICEF ha desarrollado un conjunto de criterios básicos para determinar si el trabajo infantil es más inapropiado o explotador:
· Es con dedicación exclusiva a una edad demasiado temprana,
· Se pasan demasiadas horas trabajando,
· El trabajo provoca estrés físico, social o psicológico indebido,
· Se trabaja y se vive en la calle en malas condiciones,
· El salario es inadecuado,
· El niño tiene que asumir demasiada responsabilidad,
· El trabajo impide el acceso a la escolarización,
· El trabajo mina la dignidad y autoestima del niño (como el esclavismo y la explotación sexual),
· Impide tener un pleno desarrollo social y psicológico.
Perfil de los Destinatarios del Programa: Niños y niñas pertenecientes a zonas de mayor riesgo social de las comunas más pobres de Santiago.
Destinatarios directos: 120 niños/as jóvenes provenientes de 6 comunas de la Región Metropolitana.
Localización: El programa trabaja con 9 grupos de niños trabajadores pertenecientes a la zona norte, sur, centro y oriente.
Zona Centro: Franklin y Santiago Centro de Santiago
Zona Norte: Santa Victoria de Huechuraba y Batuco de Batuco.
Zona Oriente: Villa O’Higgins de La Florida y Las Torres de Peñalolén.
Zona Sur: El Caracol, Los Parrales y Lo Valledor de la comuna de Pedro Aguirre Cerda.
Equipo de Trabajo: 1 profesional de las Vicarías y 4 profesionales en 4 zonas de la Arquidiócesis.
Inversión anual: $ 20.000.000.
Procedencia de los recursos: Fundación Anide.
Duración: El programa lleva 9 años de actividad permanente.
Encargado Metropolitano del Programa: Loreto Rebolledo lrebolledo@iglesia.cl
Sitios relacionados
http://www.ninostrabajadores.cl
http://www.ilo.org/
MÁS SOBRE Programa de Apoyo y Acogida a Niños Trabajadores
Este programa nace en 1996 como una necesidad de abordar el tema de trabajo infantil. La idea es apoyar a estos niños y niñas para que puedan tener una mejor calidad de vida.
Por lo general, la falta de recursos económicos y la pobreza de sus familias llevan a niños y niñas a trabajar y a convertirse en una importante fuente de ingresos en sus hogares. Esto provoca que muchos de ellos dejen sus estudios o queden expuestos a situaciones de vulnerabilidad.
Es por eso que se promueve que participen en espacios donde puedan desarrollar sus capacidades y habilidades en el ámbito educativo, del protagonismo infantil, el autocuidado y la familia. El programa pone énfasis en la formación para el desarrollo personal, formación para el trabajo (en el ámbito de las habilidades sociales que deben ponerse en juego en una relación laboral), el fortalecimiento del soporte social y familiar de los niños y el apoyo escolar y la recreación.
La convocatoria de los niños y niñas trabajadores se realiza en los lugares habituales de encuentro y en las poblaciones o barrios donde viven y en los lugares donde trabajan.
Objetivos del programa
· Consolidar y habilitar a equipos locales de educadores comunitarios para la generación de acciones de apoyo psicosocial y pedagógico con niñas y niños trabajadores.
· Favorecer la permanencia y reinserción de las niñas y niños trabajadores en el sistema educacional formal.
· Promover el desarrollo y/o fortalecimiento de conductas de autocuidado en niñas y niños trabajadores, mediante su participación en actividades recreativas y formativas en su entorno comunitario.
· Fortalecer el vínculo y la interacción familiar a través de la implementación de espacios informativos, de encuentro y convivencia.
· Fortalecer la capacidad de actoría social de niños y niñas trabajadoras en la defensa de sus derechos, promoviendo la asociatividad y la organización.
Resultados
· Niños y niñas trabajadores desarrollan habilidades sociales y factores protectores frente a conductas de riesgo.
· Niños y niñas trabajadores desarrollan capacidad de protagonismo.
· Jóvenes voluntarios que se desempeñan como voluntarios en acciones de apoyo y acogida a niños trabajadores manejan en forma teórica y práctica conceptos y herramientas para un adecuado desempeño en su labor de educadores.
· Integración y reinserción de niños y niñas trabajadores al sistema educativo.
· Reforzamiento de vínculos con las familias de niños y niñas trabajadores.
· Posicionamiento de la temática del trabajo infantil a nivel de la comunidad e instituciones que trabajan con infancia.
· Promoción de la participación protagónica de niños, niñas y adolescentes trabajadores.
· Las niñas y los niños reconocen al programa como un espacio propio donde se recrean, aprenden y generan lazos de confianza.
· Es una experiencia que se implementa en los sectores donde viven o trabajan los niños y niñas.
· El programa realiza una constante reflexión y análisis para fortalecer la experiencia en torno a la intervención, metodología y discurso ético.
· Generación de vínculos a nivel nacional e internacional.(intercambio de experiencia y capacitación) Red BICE.
· Creación de una red de monitores voluntarios capacitados.
Indicadores de impacto
Uno de los objetivos internos del programa es desarrollar indicadores de impacto que permitan medir la efectividad y el alcance de éste en relación al cumplimiento de los objetivos.
Algunos de los indicadores son:
· Nº de niños/as insertos y permanencia en sistema escolar
· Nivel e impacto de habilidades sociales desarrolladas por niños y jóvenes
· Pertinencia y eficacia de labor educativa de monitores/as.
· Número de niños participantes
· Nivel de permanencia de los niños en el programa.
· Desarrollo de vínculos comunitarios y redes sociales que promueve el Programa
· Nivel de involucramiento de la familia en el programa
Estrategia de Acción
El Programa se lleva a cabo a través del apoyo de monitores/as comunitarios los que son capacitados en los ámbitos de apoyo pedagógico, trabajo con familias, escuelas y comunidad. La formación comprende dos ciclos de trabajo en sesiones semanales de aproximadamente tres horas cada una.
Las acciones de la línea de apoyo pedagógico son realizadas directamente por un profesional especializado y monitores comunitarios. Entre las tareas del primero se cuentan la elaboración de un diagnóstico psicopedagógico, que permita identificar las necesidades de apoyo que en este ámbito presentan niños y niñas que evidencian situaciones de mayor riesgo escolar.
Los insumos de este diagnóstico serán utilizados en la elaboración de planes de trabajo individualizados, concordados con los propios niños y niñas, sus familias y establecimientos educacionales.
En el caso de las y los monitores, desarrollan acciones colectivas de apoyo escolar, recogiendo las orientaciones de los planes de trabajo antes referidos. Entre éstas se cuentan talleres de orientación para la realización de tareas y reforzamiento escolar, realizados mensualmente.
También se implementan espacios de desarrollo personal y social, para sensibilizar a niñas y niños sobre las condiciones de riesgo existentes y promover conductas de autocuidado y protección. Para la realización de estas acciones se utilizan preferentemente métodos lúdicos y recreativos. En la planificación e implementación de estas acciones tienen un rol protagónico y conductivo los propios niños y niñas, especialmente aquellos participantes de MOCHINAT’S (Movimiento Chileno de Niñas, Niños y Adolescentes Trabajadores). En concreto ellas y ellos, junto a profesionales del equipo coordinador, desarrollan la propuesta de trabajo e implementan los talleres en cada uno de los sectores.
En la familia
En este ámbito se desarrolla inicialmente un diagnóstico sobre la percepción de niñas y niños respecto de la calidad del vínculo con sus familias. Para ello se utilizan metodologías cualitativas, que con la participación activa de niños y niñas, permitan reconocer su discurso y expectativas en relación a la integración familiar.
Como un componente transversal, que cruza la implementación de cada una de las líneas de acción antes referidas, se considera la generación de espacios de participación y recreación pensados e implementados por los propios niños y niñas en los distintos sectores de trabajo, los cuales contarán con el apoyo de los monitores y monitoras comunitarios. El programa pretende a través de esta línea de trabajo fortalecer la capacidad de actoría social de los niños y niñas trabajadores en la defensa de sus derechos, promoviendo la asociatividad y la organización.